La cobranza no tiene que dañar la relación con sus clientes. Estas son las cinco claves que aplicamos en cada gestión:
- Comunicación transparente desde el primer contacto.
- Segmentación de la cartera por nivel de riesgo.
- Reportes periódicos al acreedor.
- Trato digno y respetuoso al deudor.
- Escalamiento judicial solo cuando es necesario.
Un proceso de cobranza bien diseñado recupera valores y preserva alianzas comerciales a largo plazo.