Escalar demasiado pronto encarece la gestión; escalar demasiado tarde arriesga la prescripción. Estos son los criterios que aplicamos en Magistri para decidir el momento.
1. Capacidad de pago comprobada
Si el deudor tiene bienes o ingresos identificables pero se niega a pagar, la vía judicial tiene sentido. Si no hay nada que ejecutar, una sentencia favorable no recupera valor.
2. Calidad de los documentos de base
Un pagaré notarizado o un contrato con cláusula ejecutoria permite procedimientos más rápidos que una factura simple.
3. Riesgo de prescripción
Cada tipo de crédito tiene su plazo. Dejar correr el tiempo sin interrumpir la prescripción puede convertir una deuda cobrable en una pérdida definitiva.
4. Agotamiento de la vía persuasiva
Antes de litigar agotamos el ciclo persuasivo e intensivo. La mayoría de las cuentas se resuelven ahí, sin costos judiciales.